Por: Miguel Toriz
Esta semana llega a cines Aún es de noche en Caracas una película que no busca dar una postura ni discurso complaciente. Se trata de un thriller de supervivencia latinoamericano que se sumerge en el caos social y político de Venezuela a través de una historia profundamente humana, donde la lucha no es contra el sistema, sino por seguir con vida.
Esta coproducción México–Venezuela, que adapta la reconocida novela "La hija de la española" y toma lugar durante las manifestaciones de 2017 en Caracas, retrata el miedo, la violencia y el desarraigo desde una perspectiva íntima y asfixiante. Más que una crónica política, la cinta funciona como un espejo incómodo que plantea una pregunta clave: ¿Qué estarías dispuesto a sacrificar para sobrevivir?
Sinopsis de Aún es de noche en Caracas
Atrapada en una Caracas al borde del colapso, Adelaida acaba de enterrar a su madre cuando descubre que su departamento ha sido tomado por un grupo de mujeres leales al régimen. Mientras las calles son escenario de protestas brutalmente reprimidas, la protagonista se queda completamente sola y sin un lugar seguro al cual regresar.
Desesperada, se refugia en el apartamento contiguo, donde encuentra a su vecina muerta. Forzada a ocultarse y compartir su encierro con un joven en quien no puede confiar, Adelaida cae en un espiral de paranoia, miedo y violencia. En ese encierro claustrofóbico, entiende que la única salida posible implica renunciar a su identidad y asumir otra para poder escapar del país.
La lucha después de la perdida
La protagonista Adelaida es interpretada por la actriz colombiana Natalia Reyes, quien da vida a una mujer de 38 años que lo ha perdido todo: a su madre, su hogar y cualquier certeza de futuro. Su personaje no es una heroína ni una figura de resistencia ideológica; es una mujer común tratando de sobrevivir.
La película se sostiene en esa decisión narrativa. Aún es de noche en Caracas no habla de revoluciones, sino de personas comunes enfrentadas a situaciones límite. Reyes ofrece una actuación contenida, física y emocionalmente agotadora, que transmite con precisión la angustia de vivir en un entorno sin escapatoria.
No es una historia de lucha política, es una historia de supervivencia
Uno de los mayores aciertos del filme es su enfoque. Aquí no se glorifica la resistencia ni se romantiza el conflicto social. La historia coloca al espectador frente a un dilema moral muy concreto: ¿te quedarías a resistir o harías lo necesario para salvarte?
En el caso de Adelaida, la respuesta aparece cuando descubre una posibilidad de huir del país utilizando la identidad de una amiga fallecida. Una decisión dolorosa, pero probablemente la misma que tomaría cualquier persona común enfrentada a un régimen sin piedad y a una realidad donde cada día es una batalla por sobrevivir.
Dirección realista y una puesta en escena opresiva
Las directoras Mariana Rondón y Marité Ugas construyen un relato visualmente íntimo y angustiante. La cámara se mantiene cercana a los personajes, generando una sensación constante de encierro y vulnerabilidad. La ciudad se percibe como un organismo hostil, siempre a punto de estallar.
Escenas de disturbios que impactan en pantalla grande
Las secuencias de persecuciones y manifestaciones en las calles son uno de los puntos más fuertes de la película. Destaca una escena nocturna particularmente intensa que muestra una represión brutal, filmada de tal forma que el espectador se siente atrapado en medio del caos junto a la protagonista.
Detrás de cámara, esta secuencia resulta aún más impresionante: fue grabada en una sola calle de la Ciudad de México, cuidadosamente ensayada y planificada, con la participación de personas que realmente vivieron manifestaciones similares. El resultado es una experiencia inmersiva que justifica plenamente verla en cine..
De la novela al cine: identidad y desarraigo
La película está basada en la novela La hija de la española (2019), de la periodista y escritora venezolana Karina Sainz Borgo, quien construyó esta historia desde la distancia de su ciudad natal. El eje central del relato es la pérdida de identidad como precio para sobrevivir.
Para su adaptación cinematográfica se optó por el título en inglés del libro, It Would Be Night in Caracas, traducido como Aún es de noche en Caracas. Según el productor Édgar Ramírez, el título alude a una nación que aún no ha visto el amanecer, una metáfora clara del estado de crisis permanente que atraviesa Venezuela.
La decisión resulta acertada, ya que el nombre Caracas funciona como un punto de interés inmediato y evita confusiones para quienes no conocen la novela original.
Una coproducción latinoamericana con mirada global
Aún es de noche en Caracas es una producción mexicana que cuenta con la participación del actor y productor venezolano Édgar Ramírez, conocido por su trabajo en títulos como Carlos, La noche más oscura, American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace y Emilia Pérez.
Su involucramiento refuerza el compromiso del proyecto con la visibilización de historias latinoamericanas en escenarios internacionales. La cinta también destaca por su apartado técnico, con fotografía de Juan Pablo Ramírez y diseño de producción de Ezra Buenrostro, que logran capturar tanto la belleza como el horror de una ciudad sitiada.
¿Vale la pena ver Una noche en Caracas?
Si te interesa conocer más sobre la situación que se ha vivido en Venezuela, ver un thriller latinoamericano de supervivencia, o las historias que retratan el autoritarismo desde sus consecuencias humanas, Una noche en Caracas es una propuesta sólida y necesaria. La película combina ficción con verdades reconocibles, utilizando material de archivo y escenas recreadas en la Ciudad de México —en locaciones como la colonia Anzures— para construir una atmósfera opresiva y memorable.
Aún es de noche en Caracas llega a los cines de México este 5 de febrero, distribuida por Cinépolis Distribución, y es una experiencia que cobra mayor fuerza en la pantalla grande.
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