Por: Miguel Angellino Toriz
Una comedia incómoda, ácida y sorprendentemente honesta acaba de llegar a la cartelera para sacudir el panorama del cine mexicano. Sobriedad, me estás matando no es una película complaciente ni busca caer bien: es una mirada mordaz y actual sobre las adicciones, el fracaso generacional y la sensación constante de no encajar, esa que muchas veces convierte a alguien en la “oveja negra” de su familia o de la sociedad.
Desde su título, la película parece prometer un relato sobre los primeros y difíciles días de la desintoxicación. Sin embargo, su verdadero interés está en lo que viene después: el regreso a una vida que no espera con los brazos abiertos. Reinventarse, encontrar trabajo, reconstruir relaciones y enfrentar una sociedad que no olvida ni perdona resulta igual —o más— duro que dejar las drogas.
Pero ¿y si el problema no es el sistema ni los demás, sino uno mismo? ¿Y si son las propias decisiones, actitudes y negaciones las que mantienen vivo ese círculo vicioso del que parece imposible salir? eso y más explora esta nueva pelicula que llega a cines el 29 de enero con sello de Cinépolis Distribución y en esta nota te contamos lo que tienes que saber.
Un protagonista difícil de querer (y esa es la idea)
Dirigida por Raúl Campos en su primer largometraje, Sobriedad, me estás matando está protagonizada por Octavio Hinojosa como Raffi, un hombre cercano a los 40 años que ha pasado los últimos 17 atrapado en una espiral de adicciones, culpa y malas decisiones tras un accidente que marcó su vida y le arrebató a su pareja.
Después de múltiples intentos fallidos de rehabilitación, Raffi logra mantenerse sobrio durante 80 días. El problema es que no tiene motivación, ni trabajo, ni independencia, ni un lugar propio. Cuando sus padres lo corren de casa, se ve obligado a refugiarse con Trino (Alfonso Borbolla), el único amigo que aún lo tolera. Todo se complica —o se activa— cuando descubre que Inés (Maya Zapata), su crush de la preparatoria, acaba de divorciarse, despertando en él la fantasía de que aún puede reconstruir su vida… incluso si eso implica madurar a la fuerza.
Uno de los mayores aciertos de la película y prioridades de los creadores fue no suavizar a Raffi. Es sarcástico, irritante, egoísta y emocionalmente torpe, y se procuró no hacerlo más agradable para el público ni traicionar su esencia generando lástima hacia él, sino mantenerlo como una persona difícil de querer, a la espera de que alcance —o no— su redención. Esta es una decisión valiente, arriesgada y respetable, que mantiene la historia fresca dentro del cine mexicano actual.
Humor negro con raíz personal
La historia nace de una experiencia personal del actor protagonista Octavio Hinojosa, quien enfrentó una fuerte adicción a ansiolíticos. Esa cercanía con el tema se nota en el tono: la comedia surge del absurdo cotidiano, del patetismo generacional y de la frustración por no tener una vida “digna de presumirse en Instagram”.
Como explica Félix de Valdivia —actor, productor y guionista—, la película parte de una verdad incómoda: la sensación de fracaso es mucho más común de lo que se admite. Sobriedad, me estás matando se convierte así en un homenaje a todas las ovejas negras que siguen adelante no por talento extraordinario, sino por pura resistencia.
Cine independiente hecho a pulso
Filmada en apenas 17 días y financiada de manera 100% independiente, sin apoyos gubernamentales ni estímulos fiscales, la película apuesta por una producción austera pero honesta. Rodada principalmente en la Ciudad de México y con una breve —y casi cancelada— visita a Tepoztlán, la cinta demuestra que las limitaciones también pueden convertirse en identidad.
No es una comedia tradicional ni un drama disfrazado de risas. Es una propuesta que se burla del dolor sin trivializarlo y que apuesta por personajes imperfectos y un protagonista roto, con el que de alguna manera todos podríamos vernos reflejados, pero en especial las ovejas negras.
Conclusión
Sobriedad, me estás matando utiliza la risa como un vehículo incómodo para hablar de temas que solemos evitar: la adicción, el estancamiento emocional y el miedo a no tener un futuro claro. No busca dar lecciones ni ofrecer soluciones fáciles, pero sí invita a mirar de frente a quienes viven atrapados entre el arrepentimiento y la esperanza.
Una comedia negra poco común pero que aporta una voz fresca, honesta y necesaria al cine mexicano actual y que es una buena opción para ver en pareja, con amigos o solo no importa, pero que seguro además de divertir te dejara reflexionando si es que tu en algún momento eres o fuiste una oveja negra.
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